Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de diciembre de 2008

Akenatón, el faraón hereje


Amenofis IV - Akenatón es el faraón más polémico y controvertido de toda la historia de Egipto. Todo lo referente a él-ella subyace en el más profundo misterio. Su colosal estatura, su peculiar fisionomía, su espectacular pensamiento y una estructura craneal inclasificable han generado todo tipo de especulaciones y polémicas.
Se forjó de la nada una capital de la civilización en derredor de su carisma, protagonizó una revolución cultural y religiosa en la que los privilegios del clero de Amón se vieron tan seriamente afectados que pasó a la historia como el faraón hereje.
Pacifista empedernido, patrono del comercio y experimentado navegante capaz de guiar sus naves observando las estrellas, desapareció en ocasiones durante años quizás para recorrer los confines de la tierra, jamás lo sabremos. La última referencia que se tiene de él-ella es también la última referencia de su familia materna los "mayas" y su único hijo varón entre incontables hijas de la belleza, fue el último representante de la dinastía XVIII al cual el clero permitió reinar durante los pocos y trágicos años de su infancia bajo el nombre cismático de Tut Ank Amón.

De la capital de la cultura y ciudad de la luz, y del imperio de la paz, no quedó piedra sobre piedra, de la familia Maya no quedó un sólo resto.
No hay tumba ni momia del hombre-mujer-dios. Quizás la última égida de sus viajes y su civilización fue a parar a manos socráticas antes de desaparecer para siempre en la hoguera, para que un atónito aprendiz de anchos omoplatos pudiera escuchar de los labios de aquel mago esotérico, recopilador y traductor de los grabados que las huestes helénicas iban sustrayendo en sus conquistas, los relatos que inspiraran de manera un tanto encriptada y un tanto tuerta, la famosa y legendaria epopeya de la Atlántida.
Indigesto ¿verdad? Así quiso el clero de Amón que pasara a la historia este itinerante rompedor de dogmas. Amonitas, hititas, cruzados y finalmente el islam se empeñaron en hallar su oro y borrar toda huella de su paso por el mundo en un siglo iluminado dentro del incendiado segundo milenio a. c. De este mito no hay restos orgánicos identificables. Lo poco que nos ha llegado se ha expoliado, desvirtuado y filtrado sucesivamente, y resquicios tangibles en forma de tallas y algún relieveque, que las arenas del desierto y las fosas del Nilo han querido preservar. Hasta la Red parece ocultarlo pues hay una impresionante escultura en granito de su cráneo al desnudo y a tamaño natural reposando en el museo de arqueología de El Cairo, que lo dice todo, pero que aún nadie se ha atrevido a publicar en el ciberespacio o tal vez alguien paga fuertemente a Google y a Yahoo para que no se divulge su perturbadora imagen.
Pero existe, yo la he visto y tengo una réplica en miniatura encima de mi escritorio que compré en unos barrios por donde supuestamente no debería pasear ningún turista por no se qué de armas de destrucción masiva.
Algún día volveré a recorrer los aromas de El Cairo para capturar esta insólita imagen y mostrárosla, antes de que sea todo vuele por bombas de los gringos o de los talibanes.
Nadie como Él-Ella para inaugurar este blog, el espécimen más especial, más carismático, más ausente y más presente de toda la historia, de quien una leyenda atribuye cinco apariciones simultaneas en el mundo por cada vez que se le asesinaba, aunque como ya todos sabéis, esto también es imposible.